miércoles, 18 de marzo de 2009

UNA PSICOLOGÍA PASTORAL PARA UNA MUJER MALTRATADA




pastor Silas Ramos palomino:

UNA PSICOLOGÍA PASTORAL PARA UNA MUJER MALTRATADA
 Es un excelente documental  elaborado por el pastor y maestro de Teología Silas Ramos Palomino que pretende enfocar desde el punto de vista social, cultural, psicosocial, económico y espiritual el maltrato femenino, a nivel global, partiendo de una muestra obtenida  en  Lima Perú, pero aplicable en cualquier lugar y sector del mundo. (nota adicionada por Luisa Loida Torres)

Introducción

Todavía resulta un misterio, saber a profundidad, las razones por la que la mujer maltratada continúa al lado de su pareja, aun cuando está experimentando un espiral de violencia de la cual no puede escapar. Todos nos preguntamos ¿qué es lo que lleva a la mujer a seguir en una situación tan tormentosa y dañina para su vida? Un ensayo de respuesta, a secas, resulta muy difícil articularlo y argumentarlo. No todas las mujeres reaccionan de la misma manera, ni son tan resueltas, como las que inician un proceso de separación, o abandonan la relación. Lo cierto es que hay factores sociológicos, religiosos y psicológicos que están involucrados en la decisión de la mujer maltratada. En este apéndice nos vamos a centrar principalmente en los factores psicológicos que condicionan la conducta de la mujer maltratada.

Estudios realizados en torno a los factores antes mencionados, nos muestran algunos datos que pueden ayudarnos para entender la psicología de la mujer maltratada. Uno de esos estudios procede del Perú, país latinoamericano en la cual se han hecho encuestas censales en torno a la familia. Una de las preguntas se centró precisamente en los factores que empujan a las mujeres maltratadas a continuar con su pareja. A continuación reproducimos dicho cuadro censal y sus resultados.

CUADRO Nº ¿PORQUE CREE UD. QUE LAS MUJERES MALTRATADAS CONTINUAN VIVIENDO CON SUS PAREJAS?
RAZONES %
POR LOS HIJOS 63,4
NO TIENEN INGRESOS PROPIOS 56,7
PORQUE LOS QUIEREN O AMAN 29,7
NO TIENEN DONDE IR 28,5
TIENEN MIEDO A SU PAREJA 24,3
TIENEN MIEDO A QUEDARSE SOLAS 21,9
PORQUE ES NORMAL 17,1
TIENEN VERGÜENZA DEL QUE DIRAN 11,3
PARA MANTENER UNIDA A LA FAMILIA 11,0
LA RELIGION LES DICE QUE NO DEBEN SEPARARSE 0,8
OTRO 6,2
FUENTE: Encuesta de Hogares sobre Vida Familiar en Lima Metropolitana, 1999. Nº de Casos: 2459

Analizando el perfil de la mujer maltratada  

Tal como puede observarse, el factor ‘los hijos’ es la primera opción que encabeza las respuestas de las mujeres maltratadas, en su intención por preservar un status quo perverso que le es lesiva. Indudablemente existe aquí una mezcla de temor hacia el conyugue, amor por los hijos e instinto de protección maternal por los mismos. Es tal vez este último factor el que es más crucial en la decisión de la mujer
[1]. En la sociedad latinoamericana la economía hogareña se sustenta principalmente sobre la base del trabajo masculino. De manera que tener al padre es sinónimo de supervivencia, de preservación de la especie, tanto de los hijos, como de la mujer misma. La exclusión que experimenta la mujer en una sociedad que prescinde de su presencia, termina por doblegarla ante la presencia nociva e indeseada del padre/verdugo. Eso lo corroboran la segunda y cuarta opción de la encuesta: ‘no tienen ingresos propios’ con un 56.7% y ‘no tienen donde ir’ con un 28.5%. No hay opción para ellas, sobrevivir o resignarse parecen ser las dos únicas lúgubres alternativas para miles de ellas.

La mujer que sufre violencia dentro del hogar siente que ha ingresado a un laberinto oscuro y errático del cual no saldrá para ver la luz de un nuevo amanecer. No tiene más opción que la resignación y la amargura, sus hijos necesitan un padre que los alimente y ella necesita un esposo para seguir inventando una realidad –ante la sociedad
[2]- que le es esquiva, un mundo quimérico donde se siente amada, respetada y valorada. A menudo las mujeres maltratadas se refugian en una utopía que es opuesta a la realidad en que viven, es un mecanismo de defensa que les permite asirse a la vida o no sucumbir frente a la experiencia traumática que le toca vivir. Sabe que ella sólo es un dato que alimenta una truculenta estadística, sin embargo todavía apela a la esperanza de que su esposo/verdugo cambiará, que los años de novios regresarán y que volverán a pasear por un parque, de la mano, como en antaño.

La tercera opción en el estudio nos notifica del factor ‘amor’, 29.7% de las encuestadas respondió que no abandonaban a sus parejas porque los amaban. Es posible que en muchos casos exista restos de amor en el corazón de una mujer maltratada, sin embargo, también es posible, que algunas de ellas se hayan echo adictas a una relación dañina. No saben vivir de otra forma, confunden el amor con la resignación, peor aun, con el masoquismo. En el Perú tenemos una frase que es muy popular, pero que en el fondo expresa cierto grado de baja autoestima e ignorancia respecto de lo que es el amor. Esta frase dice así: ‘más me pegas, más te quiero’, es el mal llamado ‘amor serrano’. En México se le conoce como el ‘amor apache o azteca’. En Ecuador existe una expresión muy similar: ‘Marido es; aunque pegue, aunque mate, marido es’ (citado por Carvalho, 2006, p.53). En Brasil, ‘Mal con él; peor sin él’ (ibíd.). ¿Eso tal vez revela que la sociedad latinoamericana es una sociedad con una autoestima doblegada que ha descendido al fondo de la ciénaga, y con una ignorancia descomunal de lo que es el amor? Resulta casi inverosímil que un 17.1% haya respondido ‘Porque es normal’, eso habla mucho de la forma como entienden la relación familiar. En esto tiene que ver también la figura paterna, hay estudios psicológicos en los cuales se ha establecido que un porcentaje de mujeres que han crecido bajo la tutela de un padre severo y violento (con los hijos y la madre), condicionan en las hijas la presencia de un esposo virulento que proyecte la figura del padre. Eso como querer llevar un ‘vacío’. De esa manera ‘son felices’, no han aprendido a vivir de otra manera, el ‘amor’ que recibieron siempre fue en esos términos. También debemos mencionar la autoestima de la mujer maltratada, como un agente que predetermina su conducta, pues está demostrado que las mujeres con autoestima baja, toleran fácilmente la humillación, la violencia y el desamor. Muchas piensan que merecen eso, pues piensan que valen tan poco, que la vida también tiene poco para ofrecerles.

Finalmente, resulta increíble que, en un continente mayoritariamente católico, el factor religioso sólo incida en un magro 0,8%. Eso, mucho más, si consideramos que el catolicismo es una de las religiones con una posición mucho más cerrada a la posibilidad del divorcio. En realidad no debe de sorprender el hecho que la iglesia católica no tenga mucha influencia en la vida ética y moral de sus adeptos. En el catolicismo, tanto ética como praxis, son dos caminos que difícilmente se juntan, intersecan o sintonizan entre sí.

Alternativas pastorales frente a la mujer maltratada
En esta parte quiero abandonar lo descriptivo, lo analítico y pasar a la praxis pastoral, a la forma como la iglesia -que debe ser una comunidad terapéutica que acoge, cura y acompaña al desvalido- responde a los gritos de una sociedad aparentemente enferma y colapsada. Ya hemos expresado en este libro, la situación de la familia y el proceso de desintegración que esta afronta, también hemos hecho notar la falta de un programa, dentro de la iglesia, que se encargue de la familia y sus problemas. Lo que queda ahora es asumir esta triste situación en una actitud de amor al mundo pecador, de responder pastoralmente a este cáncer que nos va consumiendo de a pocos y de ver la situación a través de los ojos del Maestro, aquel que le dijo a Pedro (Jn.21.15-17; las negritas son mías):
…Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: —Sí, Señor; tú sabes que te quiero. Él le dijo: —Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: —Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: —Sí, Señor; tú sabes que te quiero. Le dijo: —Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: —Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres? Pedro se entristeció de que le dijera por tercera vez: «¿Me quieres?», y le respondió: —Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Apacienta mis ovejas.

No se puede ser pastor ni se puede amar al ´príncipe de los pastores’
[3] -el ‘gran pastor de las ovejas’[4]- si no se apacienta sus ovejitas. Aquellas trasquiladas, débiles, enfermas y perniquebradas[5] por la violencia doméstica. Pastoral es presencia donde hay indiferencia, es acción donde gobierna la abulia, es amor donde rige la indolencia.

SILAS RAMOS PALOMINO

Con amor para tí y para mí.... bendiciones. 

2 comentarios:

Pr. Natanael dijo...

Realmente precisamos de mensagens desse tipo, quantas pessoas vem sendo atormentada, pela chamada doença na alma. Me parabens pela materia.

soberano._ dijo...

Es un tema candente,estamos en una sociedad enferma y tambien en iglesias carenciadas de recursos para este tipo de problematica.Escucho por radios cristianas e inclusive e leido en libros cristianos,donde se aconceja esperar el milagro...del cambio en el conyuge maltratador. En algunos casos surgio el milagro en otros no. Pero estoy deacuerdo que no hay quien ampare estos hogares.Solo Dios que es soberano tiene la respuesta para cada caso,busquemosle,EL sabra guiarnos!Jesus vino para desacer las obras del diablo...Busquemosle a EL!!!