miércoles, 15 de abril de 2009

DIOS NOS PREPARA...

"Bendito sea el Dios y Padre... de toda consolación, el cual nos consuela... para que podamos también  nosotros consolar  a los que están en cualquier tribulación "  II  Corintios 1:5

Una madre que había perdido a su hijo le preguntó a un anciano filósofo chino como podría sobreponerse a su profundo dolor"Te puedo ayudar, pero primero debes traerme una semilla de mostaza" le repuso el viejo sabio.  "Pero debes traerla de una casa donde nunca hayan tenido pérdida; ni ningún dolor".  

 Animada,  la mujer comenzó su búsqueda, pero en cada casa que visitaba había alguien que había perdido a un ser querido o que había experimentado una pérdida desgarradora.   Volviendo sin ninguna semilla de mostaza,  exclamó:  "¡Qué egoista he sido! ¡ El dolor es una cosa común a todos!".  ¡Ah! contestó el filósofo: "Has aprendido una lección valiosa.  Conociendo el dolor puedes simpatizar con otros y consolarlos.  y cuando lo hagas, su dolor será aminorado."

 

Uno matrimonio conocido, experimentó la pérdida de su pequeña bebé.   Al nacer, se llevaron la terrible sorpresa de saber que su pequeña sufría de un problema cardiáco, por lo que los doctores decidieron ingresarla, y estuvo varios días en cuidados intensivos.   Todos los días la joven pareja visitaba a su recién nacida, y se pudieron enterar de la precaria condición de algunas madres que por la distancia, les era imposible viajar a diario al nosocomio, por lo que permanecían noche y día al lado de sus convalescientes pequeños. Dormían en el suelo y padecían hambre, por falta de recursos económicos.   Cuando la bebita de la joven pareja falleció,  éstos a pesar de su dolor  y en memoria de su linda niña, inciaron un ministerio de ayuda a las madres necesitadas del hospital.   Ministerio que hasta hoy está vigente y se ha extendido a otras comunidades de  la capital de El Salvador.

 

Como literalmente dice en "Nuestro Pan Diario" (Libro de devocionales):  

El dolor puede llevarnos a una de las cuatro tierras:  "A la tierra yerma, en la que tratamos de escapar de él.  A la tierra rota en la que nos hundimos bajo su peso; a la tierra amarga en la que nos revolvemos con resentimiento contra él; o la tierra mejor, en la que lo vencemos y llegamos a ser una bendición para otros."

 

Para ingresar a la mejor tierra, debemos dejar de centrarnos en nuestros propios dolores, aceptar la consolación de Dios , en medio de ellos, y dirigirnos  a otros que tengan necesidad.

 

LOS MEJORES CONSOLADORES SON AQUELLOS A LOS QUE HA CONSOLADO DIOS Y QUE ESTÁN DISPUESTOS A CONSOLAR A OTROS.

 

Con amor para tí y para mí...

 

Fuentes:

 

"Nuestro Pan Diario"  Henry G Bosch

 

2 comentarios:

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