domingo, 28 de junio de 2009

EJERCICIO CORPARAL VERSUS EJERCICIO ESPIRITUAL




















Muchos viven hoy en día preocupados por cuidar su apariencia física y hacen miles de ejercicios para mantenerse en forma.
Ahora bien el concepto atlético de belleza se heredó de los griegos, quienes tenían una disciplina rigurosa y metódica en sus famosos gimnasios, donde buscaban la perfección del cuerpo; pero olvidaban lo más importante, la perfección del alma y del espíritu.
A través de toda la historia se ha visto el esfuerzo del hombre por alcanzar el ideal de belleza, el cual es relativo, por que el concepto varía de un lugar a otro.
Hitler tenía un ideal de belleza el cual anhelaba que ejerciera hegemonía sobre todos las demás culturas, pero se olvidó de la parte espiritual; la cual tenía entenebrecida. Todo por el sueño de superioridad, perfección y hasta por el sueño de tener la capacidad de competir por un premio.
Así tenemos atletas o deportistas que han coronado triunfos y han sido galordonados, por su rigurosa disciplina, la cual incluye horas y horas de prácticas y entretenimientos; así como una rigurosa dieta rica en minerales y proteínas. y el resultado de someterse a ese duro, pero necesario entrenamiento es el galardón, le premio, el trofeo y hasta la fama y el reconocimiento público.
Todo eso está bién, el apóstol Pablo destacó incluso que "corrieramos de tal manera que lo obtuviéramos"... pero advirtió que "el ejercicio corporal poco era provechoso e instó a mantenerse en amor fraternal".
Ahora bien es necesario que los cristiano nos visualicemos como atletas corriendo en una pista, donde hay muchos espectadores (mundo) y es necesario para obtener el galardón pasar horas y horas ejercitando el alma, para que esté fuerte espiritualmente hablando, y al final como dijo Pablo, digamos "Prosigo hacia la meta, al premio del Supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" Filipenses 3:14
Así mismo en Hebreos 12:1 nos insta a estar siempre preparados para la competencia: "Por tanto, nosotros también, tenemos en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos, con paciencia la carrera que tenemos por delante.
Sabemos que nuestra carrera no es vano, ya Pablo en la Epístola a la Filipenses 2: 16 dijo: "Asidos de la Palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajo.." Para Cristo nuestro entrenador, nuestro esfuerzo no es en vano, al final podremos decir con amor : "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." y en 2Timoteo 4:8 dice: " Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día: y no solo amí; sino también a todos los que aman su venida..."

Una cosa es ciertísima Cristo corre a nuestro lado, y nos anima cuando estamos a punto de desmayar, ya él en su Palabra dijo: ...."no te desampararé, ni te dejaré...." Hebreos 13:5b

Jamás debemos dejar de lado nuestros ejercicios espirituales,que nos propone nuestro entrenador en su palabra:
1. Orar en todo tiempo. I Tim. 2: 8
2. Perseverad en la oración. Col. $.2
3. Que la Palabra de Dios abunde o more en abundancia ... Col. 3:16
4. Todo lo que se haga sea para el Señor para el nombre de Dios. Col. 3:23
5. No cansarse de Hacer bien, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos... Galatas 6:9
6. Venciendo obstáculos. Galatas 5:7
7. Asidos de la Palabra de ´vida... Fil. 2:16
8. Apropiandonos de Las promesas de Dios.

Lo anterior nos hacen desarrollar nuestros músculos espirituales y nuestras rodillas endebles y nos permiten mantenernos en forma, listos para correr y ganar el galardón, frente a miles de espectadores, que serán testigos de nuestra victoria en Cristo Jesús.

Así que a entrenar sin desmayar y a correr hasta llegar a la meta. Recuerda la belleza interna es la que importa....
Dios te bendiga.

Con amor para tí y para mí....